Antes, cada clase social pretendía ser dueña de una “concepción del mundo”, es decir, de un proyecto social absoluto y antagónico enfrentado a las “concepciones del mundo” o doctrinas de otras clases. Cada clase se pensaba dueña de la verdad del futuro, porque el determinismo señalaba para cada una, una meta de cumplimiento inevitable, un sistema social insuperable que vendría necesariamente, impuesto por el “sentido de la historia”. Hoy, el futuro es una construcción social y el sentido de la historia es la capacidad humana de crearla, las ideas se comparten, se trasmiten, y limitan los enfrentamientos.
modernid@d y politic@ en el siglo XXI " ALAN GARCIA PEREZ"
